Roma, la ciudad eterna, se ha ido construyendo sobre distintos niveles, levantando edificios nuevos sobre cimientos antiguos y superponiendo siglos de historia capa a capa. Oculta bajo el suelo y alejada de los exuberantes mármoles expuestos a la luz del sol, la
Roma subterránea atesora misterios y riquezas de gran valor histórico y cultural.
Estos son algunos de los espacios de la Roma subterránea…
LAS CATACUMBAS

Estos túneles laberínticos empezaron a utilizarlos los cristianos en la primera mitad del s. II d.C., como escondite y espacio de culto, ya que por aquel entonces eran considerados una secta, pero sobretodo como lugar de enterramiento. Las catacumbas de Roma son muy numerosas, albergan nichos, criptas, pequeñas basílicas y cubículos, algunos de ellos decorados con pinturas al fresco y mosaicos.
Algunas de las catacumbas más importantes de Roma se encuentran bajo la
Vía Appia Antica, la reina de las calzadas romanas. En otros tiempos flanqueada por villas, residencias y mausoleos, conserva aún una zona monumental y es un lugar hermoso en el que dar un paseo.
Cada catacumba cierra un día distinto de la semana y un mes durante el invierno para realizar tareas de conservación. Las
visitas a estos túneles subterráneos son siempre guiadas y suelen durar alrededor de unos 40 minutos. La entrada normal cuesta 8 € y la reducida 5 €.
Catacumbas de San Calixto – En ellas se enterraron decenas de mártires y pontífices y vivió San Calixto durante bastante tiempo. Contienen además la famosa Cripta de Santa Cecilia. Vía Appia Antica, 126. Se llega con los autobuses 118 y 218. Cierran los miércoles y el mes de febrero.
Catacumbas de San Sebastián – Constan de cuatro pisos, pero el primero está prácticamente destruido. El mártir más famoso sepultado aquí es San Sebastián, a quien está dedicada la basílica exterior, pero también se venera aquí a los apóstoles Pedro y Pablo. Vía Appia Antica, 136. Se puede llegar con los autobuses 118, 218, 660 y con el Archeobus. Cierra los domingos y de finales de noviembre a finales de diciembre.
Catacumbas de Domitila – Son las catacumbas más grandes de Roma. Se originan en la que fue la propiedad de la noble romana Flavia Domitila, a quien deben su nombre. En su interior está la impresionante basílica semi-subterránea de los mártires Nereo y Aquiles. Vía delle Sette Chiese, 280. Se llega con los autobuses 160, 670, 714 y 716. Cierra los martes y el mes de enero.
Lejos de la Vía Appia, en la
zona norte de la ciudad, se encuentran las otras dos catacumbas que actualmente están abiertas al público en Roma.
Catacumbas de Priscila – Son de las más antiguas y conservan algunos frescos de especial importancia con representaciones de la virgen María o de la Anunciación. Vía Salaria, 430. Se llega con los autobuses 86,63, 92 y 310. Cierran los lunes y el mes de enero.
Catacumbas de Santa Inés – A unos diez minutos de las catacumbas de Priscila. Se hallan bajo la Iglesia de Santa Inés, donde actualmente se hallan los restos de la mártir. Vía Nomentana, 349. Cierran los domingos por la mañana y los lunes por la tarde.
Por supuesto, no todo son catacumbas bajo el suelo de Roma… Hay también numerosos restos arqueológicos que se esconden bajo la superficie, así como un par de
espacios muy curiosos que también creemos que merece la pena visitar.
BASÍLICA DE SAN CLEMENTE

En la Vía Labicana, 95, muy cerca del Coliseo, esta basílica es un lugar único para observar la reconversión de los edificios tan típica de Roma y que sirve como registro arqueológico desde los comienzos del cristianismo hasta la Edad Media. Bajo la actual basílica, accediendo a través de la sacristía, se puede visitar la antigua iglesia del s. VI, un templo pagano dedicado al dios Mitra del s. II d.C. y la antigua villa romana que ocupó inicialmente el lugar. Incluso, en una de las habitaciones se puede ver el agua que circula a través de la Cloaca Máxima, el principal sistema de alcantarillado de la Roma antigua.
CRIPTA DE LOS CAPUCHINOS

En el número 27 de la Vía Veneto, rodeada por elegantes cafeterías y tiendas de lujo, se alza la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Desde el exterior, parece una iglesia más, pero en su subterráneo guarda un macabro y enigmático espacio. Se trata del cementerio de los capuchinos, compuesto por varias capillas decoradas por completo con huesos humanos. Cráneos, coxis, fémures, omoplatos y vértebras forman mosaicos, esculturas y complicadas decoraciones que erizan la piel. Los huesos son en su mayoría de monjes capuchinos muertos entre 1528 y 1870. Los jueves está cerrada.
Laura - Equipo de Marketing