Josep Bofill ha visto claro que las sensaciones que se desprenden de la observación de sus obras no son las mismas de pie ante una pared blanca de fondo que con un tenedor terminado en croqueta acercándose a la boca. La existencia misma de este restaurante demuestra lo que se puede experimentar a mediante la mezcla de lo visual, lo auditivo... y lo gustativo. Porque no hay que olvidar que
L'imprevist es, ante todo, un restaurante. Un restaurante de lujo en el que se ha filtrado de raíz la gastronomía del Raval: la de todos los rincones del mundo.
Lo encontrarás en la calle
Ferlandina nº 34.

Iluminación tenue, dos salones y tu mesa y silla esperándote en uno de ellos. Delante, una escultura. No se trata de una de esas esculturas inquietantes que parecen encerrar algún absurdo, una de esas terribles esculturas que amenazan con cortarte la digestión con su insistente desafío intelectual.
Alguien pincha música, la música envuelve toda la escena, el olor del plato de pasta lo envuelve todo. Lo que tienes delante... se trata simplemente de un hombre de arena. Ahora, come. No hay ningún peligro.
Adrián-
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