El hecho de ser una ciudad popular le ha servido a Barcelona para prestar escenario a muchas películas que se ruedan todos los años en sus calles. Directores de diferentes procedencias, conocidos o no, deciden aprovechar la variedad de entornos que ofrece esta ciudad para usarla como trasfondo de parte o la totalidad de su película. Aunque en casos como el de "Barcelona: un mapa" sólo se rueda en interiores y no interesa mucho la localización real donde transcurre todo, en muchas ocasiones los lugares mostrados se quedan en la retina y mueven al espectador a interesarse por el sitio que está viendo, llegando a originar el "film tourism". Aquí te mostramos algunas películas destacadas con sus localizaciones en Barcelona.
L’auberge Espagnole (Cédric Klapish, 2002)
Traducida lamentablemente como “Una Casa de Locos”, esta película da un repaso a la experiencia erasmus de jóvenes extranjeros conviviendo juntos en un país que no es el suyo. Así, una síntesis de la película podría ser: un grupo de erasmus y Autrey Tautou se van de juerga por Barcelona. O también: jóvenes aparentemente diferentes entre sí pretenden vivir como tal por última vez. Aunque el escenario central es siempre ese piso anónimo en el que los protagonistas tienen su campamento base, la película repasa zonas de la ciudad por las que todo visitante en Barcelona pasará tarde o temprano: la Plaça Reial, el Park Güell, una tienda de La Baguetina Catalana y otros.
REC (Jaume Balagueró & Paco Plaza, 2007)
Al estar rodada casi en su totalidad en un mismo bloque de pisos, la existencia del mismo no tendría por qué interesar a ningún visitante de paso por barcelona. Sin embargo hay que tener en cuenta que la película es de terror y que el edificio también es siniestro, empezando por el relieve de la parte superior, que representa a un demonio intentando llevarse a una mujer, así que...
Lo puedes encontrar en Rambla Catalunya nº 34.
Professione: Reporter (Michelangelo Antonioni, 1975)
El aclamado cineasta italiano Michelangelo Antonioni presenta una historia en la que se puede ver a un
jovencísimo Jack Nicholson suplantando la identidad de un muerto y siguiendo con la vida que éste ha interrumpido. De esta forma comienza a recorrer diferentes puntos del planeta, empezando desde África y llegando en un momento dado a Barcelona, uno de los múltiples escenariosde la película. Se regala a la cámara una imagen de La Pedrera muy distinta a la que se
puede ver hoy en día, además de los tranvías de la época (1974-75).
Vicky Cristina Barcelona (Woody Allen, 2007)
Seguramente la película más famosa en la que Barcelona tiene una papel tan importante.
Al meternos en la piel de unos turistas, el recorrido por Barcelona es más largo que en la mayoría de largometrajes. Y los puntos reconocibles, muchos más. Los paseos de las célebres protagonistas pasan por el monumento de Colón, las Ramblas, Santa María del Mar, la Sagrada Família, el Maremagnum y el barrio de la Barceloneta.
Salvador Puig Antich (Manuel Huerga, 2006)
La historia de Salvador (Daniel Brühl), antiguo miembro del Movimientro Ibérico de Liberación y el último reo ejecutado por el régimen franquista. También está filmada en Barcelona, pero por su naturaleza y su base histórica recorre caminos más alejados de las típicas rutas turísticas. Mención especial para localizaciones como la cárcel Modelo, la Universitat de Barcelona y el cementerio Montjuïc. Además, algunos interiores como la comisaría de policía o el piso de la amiga de Salvador están rodados en el mismo edificio en el que transcurre la acción de REC.
En la ciudad de Sylvia (José Luis Guerín, 2007)
Todo lo que hay que saber de esta película es que el joven protagonista llega a una ciudad y se dedica a buscar por sus calles a su antigua amante. Solo, siguiendo su intuición y prácticamente sin hablar con nadie. Durante toda la cinta se sigue el juego del observador observado, una manera muy simple de mostrar todo lo que ocurre y los lugares donde ocurre. Aunque la mayor parte está rodado en Estrasburgo, las calles del barrio barcelonés del Raval también han tenido ocasión de dar a conocer su faceta bohemia en esta película.
The Machinist (Brad Anderson, 2004)
Thriller psicológico en el que el personaje interpretado por Christian Bale, aquejado de un grave caso de privación del sueño, empieza a tener graves problemas en su trabajo a raíz de su inestabilidad mental.
La película busca en todo momento pasajes siniestros y enrarecidos rodados en interiores que vayan en consonancia con la película, y por eso hay muy pocas localizaciones reconocibles. Además, esta película se diferencia de las demás nombradas hasta ahora precisamente porque uno de sus méritos es el parecer haber sido rodada en los suburbios de una ciudad costera de los Estados Unidos. La dirección de The Machinist hizo grandes esfuerzos en este sentido, sirviéndose del efecto que tiene el invierno sobre la ciudad. Sin embargo, el observador atento reconocerá el monte del Tibidabo y las tres chimeneas de la playa de Badalona. Además, el amigo de la nigromancia y las charlas con muertos reaccionará enseguida al ver los interiores del desolado Hospital del Tórax.
El Perfume: historia de un asesino (Tom Tykwer, 2006)
Basándose en la novela homónima de Patrick Süskind, el director de Lola Rennt consiguió con esta película levantar un gran revuelo entre crítica y público: El Perfume es considerada por muchos una de las mejores conversiones al cine de un libro. La historia relatada es la de Jean-Baptiste Grenouille, que pretendiendo capturar la esencia de las personas a través de su olor se convirtió sin comerlo ni beberlo en un asesino muy buscado.
Con escenarios de rodaje como Figueres, Besalú y Barcelona, el film consiguió una unión virtual de diferentes escenarios que en ningún momento dejan de recrear la Francia del siglo XVIII. En el caso de la capital catalana, las cámaras se sirvieron de algunas zonas del barrio gótico de la ciudad, y el Laberint d'Horta, si bien la parte más reconocible que se ve en el montaje final es… la
plaza del Poble Espanyol, que aparece en la discutida escena final.
Adrián - Equipo Marketing