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Entrevista a Patricia Ciriani, directora del Festival Lilliput en Barcelona

jueves, 04 noviembre 2010 
Barcelona > Artes 827 veces leida, 1 Comentarios  

Como os habíamos informado, el Festival Lilliput había arrancado para acercar el arte a las calles y revivir los típicos quioscos barceloneses ubicados en los portales de los edificios. Hemos tenido la suerte de charlar un rato con la Directora del Festival Lilliput y única organizadora del evento artístico, Patricia Ciriani. Todo un placer que queremos compartir con vosotros, y es que nada como la visión de esta francesa afincada en Barcelona, pero de raíces latinas para conocer los entresijos de la vida cultural y artística de la ciudad condal. En esta entrevista nos cuenta sus motivaciones, visión de la vida cultural en Barcelona y futuro tanto del festival que ella misma ha organizado, como de la misma ciudad de Barcelona. Leed atentos, porque es toda una clase magistral sobre la escena artística y cultural de nuestra ciudad preferida.

1) Pequeña biografía de tu experiencia previa y motivaciones

Soy francesa nacida en París, vine a los 33 años a Barcelona con la idea de trabajar en lo que sabía hacer, que es organizar exposiciones. Tuve mucha suerte, y tuve un contrato de un año para organizar una exposición en el MACBA, la expo de Teatros y Teatros y luego en la CCCB para organizar la expo En la Ciudad China. Y entre medias, tenía un contrato con la Generalitat para el portal de Euroregión.

Después decidí hacerme freelance y organizé una expo en la Sala d'Art Jove, se llama Globalkiosk, que era una prefiguración del festival Lilliput. Y es que desde que llegué a Barcelona, me di cuenta de que había quioscos escalera, una tipología que descubrí aquí, que no existe en París o que sí ha existido, pero que recuerdo lejanamente. Pero aquí la diferencia estriba en que están dentro de los portales. Me di cuenta de que había hasta 100 quioscos, de los primeros 70 vimos que 2/3 estaban en uso abiertos y el resto estaban cerrados. Y ahí fue cuando descubrí que el ayuntamiento los quería cerrar todos siguiendo la normativa cívica, que prohíbe tiendas en espacios tan reducidos. Así que me pareció que era una pena que se derribaran y además mi idea era darles un uso nuevo. Y esta fue la primera idea del festival Lilliput, la de instalar obras de arte en quioscos y darles vida nueva.

Este año me ha gustado entrar en el quiosco y proponer más bien un juego con la calle, porque el año pasado no habíamos ido tanto a un intercambio con la gente de la calle, sino que era bastante contemplativo. Y el quiosco que funcionó mejor, era uno que tenía una obra de danza, que traía a la gente de la calle hacia el interior y viceversa, un juego constante que no se resuelve, eso es lo que me interesa. Y esto es lo que me interesa, esa fricción entre el uso privado de la vivienda y el uso público de la calle.

2) ¿Qué te motivó a organizar un festival como el Lilliput?

La idea de que estos espacios se podían usar para instalar obras de arte, pero sobre todo que tenga un sentido respecto a la calle, que cuenten algo de la idea de lindar, la idea de que estás entrando en un espacio semiprivado y semipúblico, que es lo que hace la ciudad realmente. Es esta mezcla de usos y también la posibilidad de intercambiar con cualquier desconocido, que es lo que te ofrece el quiosco de escalera, porque vas entrando a tu casa y te cruzas con un cliente o el quiosquero y tienes que tener otro tipo de contacto, ni privado ni público.

3) ¿A qué tipo de público crees que le puede interesar este tipo de iniciativas?

A cualquier público. Eso es lo que mola. La idea es de ir no a por un público elitista, sino traer el museo hacia todo el mundo y todo tipo de cultura, ya sea la más popular como la música electrónica, como el de élite como el cine de autor de Jean-Charles Fitoussi. Pero en realidad cualquier tipo de personas se acercan a ver el cine de Fitoussi. Por ejemplo, veo que policías vienen en su pausa, para que le pongamos el inicio de la película y la ven al final entera. Y eso me fascina. Porque estos policías usan su pausa para ver una película que de otra manera no verían, porque solo pagarían normalemente entradas por películas de Holywood. Por tanto, este tipo de cine no llega a un público callejero, para nada, en absoluto. Y a mi lo que me interesa siempre en el arte es que se toque y se friccione con cualquier público.

4 ) ¿Tú crees que Barcelona es más proclive para organizar este tipo de festivales?

Sí, definitivamente, principalmente por el arte de vivir la calle, que es muy fuerte aquí. Esto es algo que se ha ido perdiendo en París, donde había este arte de pasear por la calle, de flaneur, de los años 20. Y esto creo que es por razones culturales. Mira a las mujeres de la Barceloneta, que sacan sus sillas a la calle para ver la tele desde ahí, algo que ahora está prohibido por la ley de civismo, lo cual me parece un fallo democrático terrible. Y eso es una pena, porque monotematiza los espacios en vez de mezclar los espacios, que es lo que hace a una ciudad.

5) ¿Cómo ves el futuro del festival Lilliput y de la escena artística en Barcelona en general?

Yo creo y apuesto por una cultura más de calle, totalmente en contra de la nueva ley de civismo.Yo apuesto por lo contrario, invadir más los espacios que aún son públicos para que haya una cultura realmente popular de la base y no impuesta por La Merce y por estos festivales decididos desde las instancias que dependen del ayuntamiento.

Mi visión del festival es que crezca hacia más artes escénicas que instalaciones más contemplativas como las del año pasado. No me interesa tanto crear nuevas galerías de arte como crear intercambios entre el interior y el exterior del quiosco. Algo que se corresponde más con el quiosco de Bonsucces con sus DJS y el de Sant Pere mes Alt, con su sala de cine gratuita, porque también creo que la cultura debería ser gratuita. Creo que muchos museos son excesivamente caros, lo que provoca que la gente vaya a exposiciones una vez al año o pocas veces. Y eso es una pena, porque lo cierto es que es necesario ver una exposición varias veces y esa es la idea del festival en la calle, donde puedes ver la obra varias veces, porque la obra no es dos días la misma. Por tanto, estas obras se perciben de manera diferente según el momento en el que pases. Y esa experiencia que te queda es lo que me interesa, porque es la experiencia del arte. Se trata de pura experiencia sensorial que es mejor compartir con más gente y eso ocurre perfectamente en la calle, porque al final compartes esa sensación con un desconocido. Es importante trasmitir que el arte no está creado para estimular a unos pocos privilegiados que han estudiado arte, sino que está enfocado para una comunidad de gente que se crea delante de las obras, que se miran a través de la obra.

Bueno, esperemos que hayáis disfrutado con la entrevista a esta experta artística, que nos ha iluminado sobre muchas facetas que desconocíamos tanto sobre Barcelona, como sobre su ámbito que es el Festival Lilliput. No os olvidéis de ir al espectáculo de danza itinerante de la mano de Myriam Maridablanca como alternativa a la visita del Papa el próximo sábado 13, para obtener más info visitad su página web.

     

Claudia - Equipo Marketing

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Comentarios de nuestros usuarios:
Adrián, 10 junio 2011
Me parece muy bien pensado, a ver si tiene éxito.


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